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Protección Civil de
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distintas entidades públicas
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e Salvamento de persoas
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Promove e
coordina a seguridade en eventos deportivos
·
Elabora plans
de emerxencia
·
Extincion de Incendios Forestais
·
Extincion de Incendios Urbans a nivel
·
Colaboración directa
cá central de Emerxencias 112sosgalicia
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Psicología de
masas |
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Psicología das masas |
El elevado número de víctimas que se producen en las
catástrofes por el factor añadido del pánico y la frecuencia con que estos
fenómenos vienen ocurriendo, requieren una atención especial y un estudio
sistemático del comportamiento de las personas en multitud.
Huiremos de excesivos tecnicismos o de alardes de seudoerudicción
para hacer comprensible y útil este capítulo, pero sin faltar a su fondo
conceptual. Se pretende proporcionar la información suficiente para saber
reaccionar adecuadamente ante una multitud enfurecida o dominada por el pánico.
El pánico y la violencia son conductas derivadas de la
persona como ser social, y por lo tanto, pueden y suelen darse en el agregado
humano que denominamos multitud, aunque no frecuentemente, pero si con
consum~cias verdaderamente trágicas.
Una multitud impulsada por el pánico acaba siendo violencia
y los tumultos violentos suelen generar el pánico. Por otra parte, los efectos
de la violencia pueden enmarcarse dentro de las catástrofes de origen humano.
|
Os homes en multitud |
Desde la antigüedad al hombre le ha sorprendido el
comportamiento de las multitudes como algo distinto o al menos con
características diferenciales de la conducta individual, y así lo ha tratado de
describir en la literatura clásica. Pero no es hasta el año 1895, cuando se
empieza a estudiar científicamente el comportamiento de las multitudes y es
"La Psycologie des Foules" de LE BON el libro de texto sobre el tema
hasta casi nuestros días.
El comportamiento de los hombres en multitud, con matices diferenciales
según la finalidad, composición del grupo, situación y tipo de sociedad, tiene
unas pautas de comportamiento comunes por lo que en cierto modo su conducta
puede ser previsible.
Los primeros estudios hechos por LE BON describen a la
multitud como un ente con personalidad propia. La reunión de individuos conduce
a un ser nuevo, supraindividual, con un "alma colectiva" que expresa
la influencia de herencias seculares, y que determina una conducta bárbara y
primitiva. El formar parte de una multitud modifica al individuo, lo convierte
en un simple autómata, en un "grano de arena en medio de otros granos de
arena que el viento levanta a su voluntad".
LE BON describe este fenómeno de una manera clara y
terminante: "en el agregado de una multitud no hay en absoluto, suma o
promedio de elementos, sino combinación y creación de elementos nuevos:
situación nueva en la que interfieren ideas-grupo e ideas-fuerza que acaban por
arrastrar a todo el conjunto, aun dejando a cada uno la ilusión de actuar por su
propio y deliberado impulso".
Las investigaciones posteriores realizadas, en laboratorio o
con situaciones provocadas experimentalmente, dieron lugar a observaciones de
conductas diferentes según el tipo de hombres que formaban la multitud, y la
influencia del status económico, la cultura, raza, edad, etc., por lo que llegó
a pensarse que la "psicología de la multitud" era la suma de las
psicologías individuales de los que la forman.
Hoy día se piensa que, efectivamente, no se puede determinar
el comportamiento de las personas en grupo a partir, exclusivamente, del
conocimiento de la conducta individual. El sentido de la reacción se encuentra
determinado por el papel que desempeña el individuo en el contexto en el cual
se formula, pero la forma va a variar según su propia manera de ser. Es decir,
en las situaciones de multitud, la individualidad de los sujetos no se pierde
totalmente, sus predisposiciones continúan produciendo efectos observables en
sus conductas, pero hay también una serie de características que imprimen
carácter a la multitud dotándole de personalidad propia.
La resultante de la interacción individuo-masa responde a un
proceso psicodinámico que podríamos esquematizar de la siguiente manera:
|
En el individuo |
En la multitud |
|
- Disolución de la personalidad. |
- Identificación y cohesión de la multitud |
|
- Inhibición de las facultades intelectivas. |
- Aparición de un YO y de un Super YO de grupo |
|
- Pérdida de autocontrol. |
- Emergencia de fuerzas inconscientes |
|
- Sugestibilidad. |
- Sensación de omnipotencia |
|
- Dependencia. |
- Aparición de jefes o guías |
|
Características |
A continuación, vamos a describir los rasgos comunes que se han
observado en el comportamiento de las multitudes y que, de alguna manera, están
en las génesis de los fenómenos de pánico y violencia. Estas características
son:
- Sentimiento de unanimidad.
Una sensación de unidad mental que hace a sus miembros
copartícipes de unas mismas: emociones, convicciones, intenciones,
interpretaciones y acciones. Se activa en los individuos la capacidad de
combinarse, simultáneamente, con los demás en un esquema de conducta guiado por
un estado de ánimo dominante. Así, la multitud constituye un ser provisional y
transitorio formado por elementos heterogéneos que se unen formando un todo. En
ciertas circunstancias, una aglomeración de hombres llegan a formar un nuevo
ser cuyo seno se desvanece la personalidad individual consciente y los
sentimientos y pensamientos se orientan en una misma dirección, sometidos a la
ley de la unidad mental de las multitudes.
- Conciencia de su propia
fortaleza.
Ese mismo sentimiento de unanimidad proporciona una
sensación de poder irresistible que favorece el: dogmatismo, la intolerancia, y
la irresponsabilidad.
Esta sensación de omnipotencia le permite ceder a instintos
que en situación individual hubiera seguramente refrenado. Esta falta de freno
es tanto mayor cuanto mas elevado sea el grado de anonimato en que se
encuentre; el anonimato supone la desaparición del sentimiento de
responsabilidad.
La multitud no admite que pueda interponerse nada entre su
deseo y la realización del mismo, la noción de imposibilidad desaparece.
Se produce un cortocircuito de respuestas por simpatía con
descenso del umbral de sensibilidad colectivo y admiración por la fuerza y la
violencia, que puede dar lugar a la aparición del fenómeno "criminalidad
sincronizada de las muchedumbres".
- Predominancia de las emociones.
Las personas en multitud actúan bajo el mandato de las capas
mas profundas de la personalidad: los instintos y las emociones; por eso sus
reacciones son intensas, extensas, simples, instantáneas y cambiantes; con una
gran sensibilidad a la provocación.
El desvanecimiento de la personalidad consciente deja al
individuo a merced de todas las excitaciones exteriores, sin la censura crítica
de la razón.
La gran variedad de impulsos, a los cuales obedece la
multitud podrán ser, según las excitaciones, generosos o crueles, heroicos y
pusilánimes; pero siempre serán de tal modo imperiosos que el interés personal,
incluso el mismo instinto de conservación, no podrá dominarles.
Ante una situación "estresante" la parte más noble
del cerebro, la corteza cerebral, en donde se asienta el pensamiento crítico y
reflexivo, queda bloqueada, inactiva, y por lo tanto, pierde el control sobre
el cerebro subcortical (común a los animales) en el que radican las funciones
instintivas y vegetativas.
- Pensamiento simplista.
Hay autores que describen el tipo de pensamiento de los
hombres en multitud, como el de los niños y hay quienes incluso niegan la
existencia de tal pensamiento, guiando las conductas, exclusivamente, el
instinto como el resto de los animales. Efectivamente, esto puede llegar a ser
así cuando los factores situacionales provocan en el individuo un bloqueo de
las facultades racionales, con activación de respuestas psicobiológicas como
comportamientos reactivos propios de los casos de estrechamiento del campo de
la conciencia.
Libres de la influencia de la razón y desprovistos de todo
espíritu crítico, los hombres en multitud, son forzosamente, de una
credibilidad excesiva; lo inverosímil no existe para ellos. Las opiniones,
ideas y creencias son siempre determinadas por vía de sugestión y no por vía de
razonamiento, y aceptadas o rechazadas en conjunto, al considerarlas como
verdades absolutas o errores totales. El individuo puede soportar la
contradicción y la discusión; la multitud no la soporta nunca.
- Sugestibilidad
Existe en las masas una amplia comunicación de emociones y
opiniones que se refuerzan y multiplican de una manera instantánea, hasta
llegar a producir el pánico o la violencia indiscriminada, bajo ese flujo
imprevisto y orgiástico de altos grados de tensión emotiva acumulada en
situaciones fuertemente ansiógenas.
La muchedumbre se encuentra frecuentemente en un estado de
atención expectante que hace fácil la sugestión. El individuo sumergido por
algún tiempo en el seno de una multitud tumultuosa, se encuentra pronto en un
estado particular que se aproxima mucho al estado de fascinación en que se
halla el hipnotizado en manos del hipnotizador. Bajo la influencia de la
sugestión, se lanzará a la realización de ciertos actos con una irresistible
impetuosidad, muy superior en la multitud que en el sujeto hipnotizado, porque
siendo la sugestión idéntica para todos los individuos que la componen, en ella
se multiplica al convertirse en recíproca.
El contagio mental es tanto mayor cuanto más elevada es su
dependencia del líder. En los dirigentes, las masas personalizan su conciencia
colectiva, en ellos depositan su confianza y la responsabilidad de sus propios
actos. Sería ahora extendernos demasiado al hablar de la personalidad del
líder, solo conviene decir que existen lideres positivos, auténticos
conductores de masas hacia el bien, el altruismo y la paz. Estos son los menos.
Los más son personalidades neuróticas, inestables y alineados que son capaces,
en su excitación, de arrastrar a la multitud a los más execrables actos de
barbarie, e incluso a su propia destrucción.
Indudablemente, estas características se dan en mayor o
menor grado en función de diversas variables, una de ellas es el tipo de
multitud según su organización.
|
Tipos
de multitud |
Aunque hay una extensa tipología sobre las multitudes, vamos
a exponer aquí la descrita por Scott, según el criterio de estructura
organizativa, que es la más interesante en cuanto a nuestra finalidad.
Con arreglo a este criterio podríamos clasificar a las
multitudes en tres grandes grupos:
A. Organizadas previamente. Son convocadas, tienen una finalidad determinada, una
estructura jerarquizada, duración determinada, e incluso un servicio de orden.
Ejemplo típico de estas multitudes son las manifestaciones.
B. Convencionales. En las que se sabe el lugar y momento de la reunión. Hay unas normas y
un cierto orden en cuanto al lugar ocupado, pero no existen jefes. Son las
propias de las masas que se concentran para presenciar un espectáculo.
C. Espontaneas. Se concentran ante cualquier evento, sin organización, ni reglas. No
hay jefes, pero en cualquier momento pueden surgir cabecillas.
Ejemplo típico son las aglomeraciones de "curiosos" que en un momento
determinado pueden revestirse de las características propias descritas para la
multitud.
Esta clasificación puede subdividirse, a su vez, en otras
varias con matices diferenciales. Una de estas subdivisiones de
"multitudes convencionales", es la que asiste a competiciones
deportivas, y que ha dado lugar, últimamente, a numerosos estudios.
|
Comportamiento de la multitud en
las catástrofes |
Los estudios sobre el comportamiento de las multitudes, en
caso de catástrofe, distan aún mucho de haber llegado a conclusiones definitivas,
o reales, pero se han observado unas pautas de conducta que pueden ser válidas
en cuanto a predicción de comportamientos futuros, y que dependen de dos
factores fundamentales:
- La
naturaleza del siniestro.
- Los
fenómenos psicológicos que operan en la población vulnerable.
La naturaleza del siniestro va a influir, según su velocidad
de propagación y el peligro que representa. En este sentido las catástrofes
pueden clasificarse de la siguiente manera:
|
|
Propagación |
Efectos |
|
Inmediatez |
INOPINADAS |
INSTANTANEAS |
|
Previsión |
ESPERADAS |
PROLONGADAS |
Pudiéndose combinar algunas de estas variables: explosión
seguida de contaminación (Inopinada-prolongada).
Los períodos que se suceden en una catástrofe y los
mecanismos psicológicos que las caracterizan, los ha descrito GLASS, un
psiquiatra militar norteamericano, de la siguiente forma esquemática:
|
. PREIMPACTO ------ negatividad. . AMENAZA ------------ hiperactividad ineficiente. . IMPACTO ------------- automatismos. . POSIMPACTO ------ agotamiento. . RECUPERACION -- hostilidad y resentimientos. |
Nosotros vamos a analizar los sucesivos fenómenos
psicológicos que van a actuar sobre la población vulnerable, en tres momentos:
1.
Percepción de señales de peligro, real o imaginario. Estas señales pueden
proceder de la percepción directa del acontecimiento, de mensajes de los
organismos responsables o difundidos por individuos del mismo público. En la
mayoría de las catástrofes hay unos antecedentes, unos signos precursores, bien
a través de la percepción sensorial, bien debidos a los sistemas de alarma que
nos proporciona la técnica, e incluso por otros procedimientos mucho menos
sofisticados pero no por eso menos ciertos como es el comportamiento de algunos
animales. El ser humano, se resiste a admitir la evidencia de estas señales
precursoras de la catástrofe.
2.
Interpretación de las señales percibidas, que por una parte conduce a una
evaluación de la importancia y probabilidad de los efectos del siniestro y por
otra, sirve para considerar las medidas posibles y la eficacia de sus
resultados.
Esta
interpretación es frecuentemente subjetiva y por ello se corre el riesgo de que
sea errónea y, por lo tanto, origen de comportamientos inadaptados que van de
la negación del peligro a la provocación del pánico. La información sobre el
siniestro discurre por canales distintos: por una parte las autoridades
responsables que tienden a minimizar el "incidente", por otra los
medios de comunicación social que subrayan el sensacionalismo del
"desastre" y, finalmente, ante la ausencia de noticias o la
ambigüedad de estas, aparece el rumor, del que ya Virgilio hablaba como
"mensajero del error y del mal tanto como de la verdad. El rumor, el más
rápido de todas las plagas, va derramando el temor y se fortifica
difundiéndose".
Los
procesos aberrantes que pueden producirse en este período de pre-emergencia
son:
|
- No apreciar la gravedad o naturaleza del peligro debido a:
|
3.
Respuestas o reacciones ante el impacto. El impacto pone en marcha una serie de
mecanismos pertenecientes al sistema integrativo que es la persona, como ser
bio-psico-social. En el plano biológico se constituye el síndrome general de
adaptación, en el plano psíquico se desencadenan los mecanismos de defensa, y
en el plano social se activan las medidas sociales de respuesta. Las reacciones
incontroladas, en uno cualquiera de estos tres planos interactuantes, afectan a
los demás.
En general las reacciones pueden ir encaminadas en una de
estas tres direcciones:
|
- Ponerse fuera
del agente agresivo: huida, empequeñecimiento. |
Las reacciones del público a partir del impas, siguen una
curva sinusoidal, en la que, según el médico francés R. FAVRE, pueden
observarse cuatro fases diferenciales:
|
- Fase
inhibición: Caracterizada por: estupor, sorpresa y aturdimiento. Generalmente
corta, pero que puede ser irreversible.
|
|
Comportamientos en los distintos períodos |
Marta Wolfenstein describe el comportamiento de las
multitudes reduciendo a tres los períodos en que se producen:
- Precrítico.
- Crítico.
- Poscrítico.
Siguiendo este criterio vamos a analizar la conducta de la
multitud.
- Período previo o precrítico.
En este período previo a la catástrofe se registran dos tipos de actitudes:
.
Incredulidad y rechazo de la idea de peligro por lo que las medidas de
precaución molestan. Se rechaza la posibilidad de la catástrofe lo mismo que se
rechaza la idea de caer enfermo. La negación del peligro es un estado de ánimo
bastante frecuente, que tiende a evitar la sensación de ansiedad y que puede
adoptar diversas formas. La alerta es ignorada o subestimada. No obstante
cuando las señales de peligro se hacen muy evidentes, esa barrera desaparece y
sobreviene una sensación de extrema ansiedad.
. Temor
exagerado, mezclado con sentimiento de culpabilidad. Castigo de origen
sobrenatural que nos merecemos individual o colectivamente.
- Período crítico. Tras el
impacto, en el que la percepción de la situación es confusa, borrosa, torpe, y
a menudo acompañada de producciones fantásticas o imaginativas en una gran
confusión mental, se produce un estado crepuscular caracterizado por un
"estrechamiento del campo de la conciencia". La actividad de la
conciencia se halla enfocada sobre un solo objeto o grupo de objetos (el
escapar indemne a la situación amenazante).
Esta alteración perceptiva, derivada de una situación
interna sobresaturada afectivamente por una intensa emoción de angustia y
miedo, produce en los hombres reacciones de tipo anormal, parecidas a las que
se dan en los "estados crepusculares histéricos", que se caracterizan
por:
. Dejar
excluidos fragmentos de la personalidad y de la memoria (la amnesia total de lo
realizado puede durar segundos o días).
.
Inhibiciones de comportamientos habituales.
.
Conducta automática.
. Actos
impulsivos violentos y huidas desenfrenadas, que tienden a enmascarar y
encubrir el carácter espantoso de la situación.
Las reacciones en este período podemos dividirlas en fases:
1. Fase de choque. Las reacciones son del siguiente
tipo:
- Minoría que conserva la sangre fría.
- Minoría con reacciones extremas.
- Mayoría (unos tres cuartos) aturdidos con interacción de dos sentimientos:
. "Ilusión de centralidad" (estar en el
centro de la catástrofe).
. Sentimiento de abandono por todos
2. Fase
de reacción o retroceso. Se pasa del sobrecogimiento a la sobrexcitación. Las
reacciones en esta fase son:
. Tratar de comprender lo que ha pasado.
. Expresiones de tensión emotiva: exclamaciones, llantos, crisis nerviosas.
. Acciones para ponerse a salvo.
. Respuestas del público, esencialmente de dos tipos:
. Lucha activa contra el siniestro.
. Comportamientos inadaptados a la situación provocando un peligro añadido,
fundamentalmente el pánico.
3. Fase
de interacción. Extensión a una población más amplia con:
. Circulación de rumores.
. Aparición de jefes improvisados.
. Actos de ayuda y sacrificio.
- Período poscrítico. Toda
catástrofe deja unas huellas que perduran y que dan lugar a dos tipos de
reacciones:
1. La
permanencia del recuerdo. Aquellos que hablan continuamente de la catástrofe
pasada.
2. El
rechazo del recuerdo. Aquellos que no quieren hablar ni pensar más en ello,
tratan de borrarlo de sus mentes.
Cualquiera
de estas dos reacciones dan lugar a dos actitudes:
1. Temor a la repetición.
2. Sentimiento de inmunidad ante nuevas catástrofes.
En este período se da un fenómeno que podríamos denominar de
reconversión. En el período crítico los afectados daban todo por perdido y
desbordaban afecto por sus salvadores, ahora echan de menos lo perdido y les
parece poco o mal lo que han hecho por ellos. Es el período de las
reivindicaciones, críticas y proyección de la culpa en alguien, con más o menos
fundamento.
Esta actitud se va reforzada por el lento procedimiento
burocrático de la pesada máquina de la Administración, que se pone en marcha
tras su esporádica alteración del período crítico.
Después de una catástrofe, se ha observado que en algunos
individuos hay una persistencia anormal del miedo que presenta un síndrome
psicopatológico parecido en los supervivientes, aunque su duración e intensidad
variara según que individuo o que colectividad.
Generalmente en los trastornos agudos predominan los
síntomas afectivos, especialmente angustiosos, cuya incidencia estará en
función de factores socio-culturales.
En las secuelas crónicas predominan los cambios de actitudes
y valores que conllevan unas formas y estilos de vida especiales que van a
perdurar durante bastante tiempo, frecuentemente hasta su muerte, y que no se
evitan con tratamiento psiquiátrico ni con medidas compensatorias en forma de
prestaciones e indemnizaciones.
Los sentimientos de hostilidad y resentimiento de esta
última fase "se fijan", se hacen crónicos e incluso llegan a
constituir la única justificación y que hacer de su vida.
Si los efectos de la catástrofe o calamidad pública da
derecho a una cierta indemnización de cualquier tipo, no solo económica (puede
ser incluso de prestigio), suelen aparecer "neurosis de renta",
especialmente en aquellos sujetos angustiosos o hipocondriacos que viven de tal
forma inmersos en temores relacionados con las molestias iniciales que
arrastran perpetuamente su enfermedad, variando los síntomas y reacciones en
función de: la personalidad de los sujetos, sus motivaciones, la naturaleza de
la catástrofe, sus secuelas, las condiciones laborales, la legislación vigente,
el estado de la investigación sobre las causas ....
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Conducta de multitud |
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Período previo |
Incredulidad y rechazo de la idea de peligro o precrítico. |
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Temor exagerado, mezclado con sentimiento de culpabilidad. |
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Período crítico (fases) |
Fase de choque.
Reacciones.
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Fase de
reacción o retroceso. Reacciones.
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Fase de
interacción.
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Período poscrítico |
REACCIONES Actitudes PERMANENCIA DEL RECUERDO Temor a la repetición RECHAZO DEL RECUERDO Sentido de inmunidad |
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Efectos de la catástrofe en las
personas |
La catástrofe puede afectar de manera diversa a las
personas. Si cierto número de personas es expuesto a la misma presión solo
algunas desarrollan reacciones anómalas y con manifestaciones diversas. Esto va
a estar en función de lo que se ha denominado "vulnerabilidad emocional
específica", que esta determinada en parte por factores constitucionales
y, en parte, por su desarrollo emocional.
Los síntomas básicos son: el control adecuado se pierde o
debilita, la tensión moderada se convierte en angustia intolerable, con
reacción de sobresalto, irritabilidad y reacción de alarma.
El trastorno inmediato de angustia se caracteriza, en lo
físico, por una actitud motora de terror, con reacciones de sobrecogimiento, con
rigidez motora y parálisis, o de sobreexcitación con tendencia a la fuga
despavorida.
Siguiendo la escala evolutiva de la reacciones emocionales,
encontramos como más primitiva y básica la reacción emocional, inmovilizadora,
suspensiva de la actividad vital y destructora del equilibrio interno. Le sigue
la reacción extensiva de afirmación de la individualidad y de dominio de la
situación que se manifiesta como "rabia" e "irritabilidad".
Finalmente, aparece la reacción más efectiva para recuperar el equilibrio y que
tiene un carácter social y solidario, manifestándose en la ayuda a los demás,
una vez resuelto el problema interno de su existencia inmediata.
Cada vez que la persona se encuentra ante situaciones y
problemas para cuya solución no cuenta con una reacción habitual o
predeterminada, pasará por un estado emocional específico y esté le determinará
un sufrimiento.
La primera medida de asistencia psíquica y moral que se ha
de tomar consiste en alejar al paciente de la fuente de ansiedad. El tratamiento
más sencillo es a base de dar aliento y transmitir confianza, hasta conseguir
la calma, para finalmente utilizar la mejor defensa que es la acción.
Se conseguirá dominar el sufrimiento si se logra favorecer
la rápida adopción de una actitud prospectiva, presentando al sujeto el mayor
número posible de estímulos para despertar sus tendencias combativas, que le
llevan a una superación activa de las causas de sufrimiento, por medio de una
actuación colaboradora de ayuda a los demás.
|
|
Desde el origen del mundo, los seres vivos están dotados de
numerosos reflejos de protección, movidos por una irreprimible voluntad de ser,
de crecer y de multiplicarse.
Los primeros seres tuvieron que identificar inmensos
peligros y encontrar su defensa por el método de ensayo y error, y así se ha
constituido un patrimonio cada vez mayor de conocimientos transmitidos de
generación en generación.
A esta forma básica del miedo de carácter instintivo y raíz
orgánica, se van añadiendo las aprendidas por propia experiencia o por vía
paternal o seudopaternal, para incorporarse finalmente en el ser humano las
derivadas del pensamiento imaginativo, en forma de dudas, presagios, sospechas
y temores.
Siguiendo esta línea, Mira y Lopez nos habla de tres modos
de presentación del miedo:
|
- Instintivo (Orgánico, corporal y ascendente) - Racional (Condicionado, psíquico y descendente) - Imaginativo (Irracional, de presunción mágico intuitiva) |
A. El
miedo "instintivo orgánico" es aquel que se siente a posteriori, como
reacción ante el daño físico. Es un miedo "conservador" que al
interrumpir o bloquear la conducción de impulsos produce una inhibición en el
sujeto.
B. El
miedo "racional sensato", es un miedo condicionado por la experiencia,
que se podría denominar lógico y que tiene un carácter previsor. Es pensado
antes que sentido, percibido a priori, ante la señal anticipadora del daño.
C. El
miedo "imaginativo-insensato", es un miedo de presunción,
mágico-intuitivo e ilógico. Se forma a través de una cadena de asociaciones más
o menos larga y distorsionada. Se encuentra próximo al miedo racional y, a
veces, resulta difícil señalar la línea de separación entre la forma lógica y
la absurda, ya que ambas son condicionadas, sustituyendo el estímulo absoluto
por una señal o signo imaginario y representativo del peligro.
Al hablar aquí del miedo, nos referimos a estas dos formas
últimas y, por tanto, a la definición habitual del miedo como proceso emotivo,
más o menos violento, que afecta a todo ser que percibe los signos de un
peligro inmediato o remoto, real o imaginario.
El pánico supone una respuesta a aquellos acontecimientos
súbitos que llevan consigo una amenaza de peligro real o supuesta. Ante estas
situaciones se produce un desequilibrio entre la intensidad del estímulo y la
capacidad adaptativa del sujeto; cuando la intensidad afectiva del estímulo es
superior a la capacidad de reacción del organismo y los recursos del sujeto son
insuficientes para integrar de manera adecuada en su personalidad la
experiencia emocional, aparecen comportamientos de miedo cuya reacción mas
simple se encuentra en el pánico.
El pánico es considerado como una fase del miedo en su
máximo grado de intensidad, hay quienes consideran que no puede hablarse en
puridad de pánico, salvo como una forma del miedo colectivo, que da lugar a un
movimiento violento de huida irracional de un grupo de seres ante una amenaza
real o imaginaria.
En una situación crítica los individuos pueden optar por
mantener la calma y salir con corrección, o por pisar y atropellarse por
alcanzar la salida; esta decisión dependerá, en gran parte, de la percepción
que los individuos tengan del resultado que esa conducta les va a reportar para
conseguir un único objetivo: es escapar indemnes del peligro.
Se puede tender a pensar que, como en todo fenómeno de
masas, hay una interacción individuo-grupo. Por una parte, el miedo sentido por
uno o varios individuos influye en la muchedumbre por la enorme fuerza de contagio
social; en sentido inverso, la relación de la multitud influye en el individuo
ampliando su sensación de miedo intenso, que anula su conciencia y da lugar a
una tempestad de movimientos automáticos, sin posibilidad de control, ni desde
el campo situacional ni desde la intimidad personal. La resultante de está
interacción es la que se denomina pánico.
"Se produce el pánico cuando una masa de individuos,
concentrados en un espacio en el que surge bruscamente un peligro muy temido
real o imaginario, se encuentra sometida, simultáneamente, a una emoción muy
violenta y abandonada a reacciones de predominio en gran parte irracional que
le lleva a tratar de abandonar instantáneamente la zona siniestrada".
|
Características |
De la definición anterior se deducen una serie de
características que merece la pena exponer:
- La
muchedumbre se entiende formada por una masa relativamente grande de personas
concentradas, en determinado espacio, bien desorganizada o inorganizada.
- Los
riesgos capaces de provocar el pánico se conciben siempre, equivocada o
acertadamente, como una amenaza de muerte física o de gravísima mutilación
moral. No importa que el riesgo así actualizado sea real o no, y que su
gravedad se encuentre muy exagerada, basta que parezca catastrófica a una parte
suficiente de personas mezcladas en la muchedumbre.
- Se
trata de una muchedumbre importante, en la que, muy a menudo, solo una parte
mínima de personas ve nacer el peligro, si es que existe; la mayoría se entera
por intermedio de informadores considerados, sin más reflexión, como fiables,
pues con frecuencia no se les conoce y no se dispone de tiempo para comprobar
sus afirmaciones.
- La
incapacidad para juzgar la especifidad y gravedad del peligro, el sentimiento,
bruscamente formado, de encontrarse en un marco difícil y en gran parte
desconocido, nacido en una muchedumbre que en unos segundos se anima y se pone
en movimiento, son potentes causas de reacciones neuróticas.
- La
parte consciente de la mente queda "cortocircuitada" y se pierde y
debilita el control de la afectividad aumentando la tensión emocional generando
una angustia intolerable que se manifiesta como "rabia"
e"irratibilidad", ante cuya situación no surten efecto las llamadas a
la razón o a sentimientos nobles y altruistas.
- El
pánico, aunque fenómeno anímico, comporta una reacción corporal cuya resonancia
provoca desordenes en los sistemas neurovegetativos y endocrino, modificando el
funcionamiento vasomotor, glandular y musculatura lisa, cuyos síntomas son:
temblor, descarga adrenalítica, movilidad tempestuosa, empalidecimiento,
erizamiento del pelo, sudor, alteraciones del pulso, desvanecimientos o
pérdidas de la conciencia. Los desórdenes corporales producidos por la
emoción-choque pueden considerarse como expresión de las perturbaciones de los
centros de equilibrio neurovegetativo y de la homeóstasis del miedo interno,
que se van a manifestar en función de la intensidad de la emoción y de la
capacidad del individuo para integrarla de forma satisfactoria.
- La
muchedumbre que se abandona a un movimiento de huida desesperada, engendra con
frecuencia un riesgo físico, especial y adicional. En particular, arrastra todo
lo que se encuentra a su paso, comprendiendo los que quisieran ir en otra
dirección, y al acercarse a las puertas o a los puntos estrechos, se condensa
en "tapones" muy densos en los que se ejercen enormes presiones,
aplastando sin piedad a todos los que a su paso han caído al suelo. Al
encontrar un obstáculo en su recorrido no puede rodearlo, pues rara vez, se desvía,
prefiriendo en general forzar el paso y aplastar la barrera de personas.
|
Lucha contra el pánico |
En primer lugar cabe decir que los casos de pánico son
escasos y muy localizados, y en un segundo lugar, que las catástrofes afectan
de manera diversa a las personas en función de lo que se ha denominado
"vulnerabilidad emocional específica", determinada en parte por
factores constitucionales y en parte por su desarrollo emocional a nivel
personal, y las variables históricas y culturales a nivel social.
No obstante, cuando el peligro se percibe como una amenaza a
la integridad física con una elevada intensidad y una gran rapidez en el
desencadenamiento del siniestro, la probabilidad de que se produzca el pánico
es elevada. Por otra parte, aun admitiendo el hecho de que hay matices
diferenciales en las reacciones ante el peligro según las culturas y que en el
comportamiento de la multitud influye, notoriamente, la naturaleza y
circunstancias propias de cada catástrofe, los expertos coinciden en que hay
unas pautas de conducta comunes a cualquier tipo de colectividad y a las
diferentes clases de catástrofes.
Ante este peligro añadido, y a veces superior, específico de
cualquier catástrofe, podemos preguntarnos: Puede suprimirse el pánico?.
El pánico es un fenómeno complejo, pero que en esencia
resulta de la combinación de un agente "stressante" o
"fóbico", y de una población vulnerable. El primer factor es más
difícil de modificar por decisiones humanas; el segundo, depende ciertamente,
del comportamiento humano y, por lo tanto, susceptible de modificación.
En situaciones de miedo, es cierto que la parte consciente
de la mente queda cortocircuitada en numerosos casos, pero nunca queda
totalmente inerte y comprende dispositivos que permiten la intervención de la
razón o de memorias formuladas a partir de la razón. Si esta memoria tiene una
forma apropiada y se halla convenientemente fijada, interviene en los procesos
asociada con los dispositivos del subconsciente y del super-yo.
Evidentemente, las medidas más eficaces son las previsoras
que si no ofrecen una garantía total contra el riesgo del pánico,
indudablemente disminuyen la probabilidad del desencadenamiento de este o aún
no pudiéndose evitar atenúan los efectos
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Medidas preventivas |
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Legislación adecuada para protección. |
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Planificación ajustable al comportamiento previsible de las gentes. |
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Sistemas de alarma. Alerta oportuna y adecuada. |
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Sistema para la evacuación y señalización correcta. |
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FORMACION
DEL PUBLICO |
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PROTECCION
PSIQUICA. EDUCACION. |